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Categoría: Sonidos urbanos


Nas Daughters
 
A raíz del estreno del nuevo sencillo de Nas, titulado ‘Daughters’, el tercero como anticipo de su nuevo álbum ‘Life is Good’, y de su video, recordé la ‘difícil’ relación que hay entre la música negra en los Estados Unidos y la también difícil situación interfamiliar que viven muchas familias afroamericanas. En este nuevo sencillo Nas nos habla sobre los altibajos que ha tenido como padre soltero criando a su hija adolescente Destiny. En realidad, dentro de la historia de la música negra en los Estados Unidos la experiencia de la crianza soltera, especialmente de la madre, de aquí de la novedad del sencillo de Nas, ha sido más que significativa. Y no sólo hablo por la experiencia del llamado ‘single-parent’. Más significativa ha sido la de los ‘single parent raised children’. El afroamericano que se siente abandonado en la tierra de la ‘libertad’ ha sido un tema recurrente en la música afroamericana. Desde el ‘Sometimes I feel like a motherless child’, especialmente la versión de Paul Robeson, hasta el ‘Cleaning out my closet’ de Eminem.

Paul Robeson

Lo que llama la atención del sencillo de Nas es que habla como padre. Como padre de una hija adolescente. (No hay que olvidar que Nas estuvo casado con la cantante de R&B Kelis, con la cual tuvo un más que sonado divorcio, y con quien tuvo un hijo en 2009 -hijo ahora de padres divorciados-).

Nas’ daughter Destiny
En el 2009 el Hip-Hop cumplió 30 años de vida comercial desde aquel sonoro ‘Rapper’s Delight’ de The Sugarhill Gang. Y como ha afirmado Jay-Z (con quien Nas tuvo una famosa rivalidad ya luego superada) en varias entrevistas, el futuro del Hip-Hop, del Rap como su elemento esencial y más famoso, depende en gran parte de la diversificación de su imaginario. Es de todos conocidos el estereotipo del rapero misógino, materialista, masculinizado, y que busca ganarse el respeto de sus pares en la calle (‘street credit’), muchas veces a través de la violencia. Fiestas, ‘Hennessy Cognac’, dinero, joyas, hacen otra parte del repertorio.

 

50 Cent.

 Siguiendo a Jay-Z el Hip-Hop tiene 30 años (!) y algo más. ¿Qué sucede cuando una persona pasa ya los treinta años? Deja de ser el adolescente que se oponía a la música de sus padres, que no le daba crédito a la misma, que conocía el mundo -y sin duda muchos de estos raperos lo conocieron muy bien, y a muy temprana edad- pero siempre desde esta óptica, siempre algo miope, de la adolescencia. El Hip-Hop ya es adulto. Y hay una generación de adolescente en Estados Unidos y en todo el mundo que bien podrían ser los hijos de los raperos que iniciaron el género. Precisamente como Destiny, la hija de Nas . Ahora el Hip-Hop debe enfrentarse, y de cómo lo haga dependerá su futuro como fuerza cultural- a lo que en su momento vió -y en algunos casos detestó- transcurrir en sus padres: casarse (si era el caso), divorciarse, quedar embarazada, tener hijos, lidiar con los traumas causados en la infancia; decidir si abandona, cria o no, a sus hijos; ser padre soltero, y otros tantos más. Asimismo, esas mujeres que denigraban, abusaban, convertían en objetos sexuales, pero al mismo tiempo deificaban -la madre que los crío en ausencia de la figura paternal, que iban ellos a tratar de sustituir masculinizando la casa, la música, la calle, etc.-, son ahora sus esposas, hijas, madres de sus hijas, y madres (y padres) con las que ahora muchos se han reconciliado, con su música y con la ‘vieja escuela’ (‘old school’). Como aquel hijo que vuelve a la casa de los padres después de haber reconocido su rebeldía.

Esto no es una desligitimación de lo que ha sido el Hip-Hop hasta ahora, de su rebeldía, de su fuerza-jóven que tanto atrae y que muchos amamos, desde 50 Cent hasta Common, para citar dos extremos, pero es cierto que si el Hip-Hop quiere seguir siendo lo que ha sido en la última década, tal vez la fuerza musico-cultural más importante del planeta, tiene que empezar a cambiar, a diversificarse y a enriquecerse con lo nuevo y con lo viejo, a retomar viejas costumbres, a crear otras nuevas.

Hip-Hop Planet. National Geographic. April 2007.

 El Hip-Hop ya le había hablado a la madre (‘mama’) en ‘Dear Mama’ de 2pac, y a la hermana (‘sister’) que había quedado embarazada con ‘Brenda’s got a baby’. Había llamado a la mujer a que ‘levantara la cabeza’ ante las dificultades en ‘Keep ya head up’ de 2pac, de nuevo; el verdadero creador de lo que yo llamo el ‘rap introspectivo’. Le había incluso pedido disculpas en ‘Cleanin’ out my closet’ de Eminem. Pero también la había enaltecido ya, en una nueva imagen positiva en ‘Hey Mama’ de Kanye West. Llegó incluso ha desafiarla por traer el nuevo novio a la casa -sustituyendo al padre-ausente y por ende al hijo-padre-, en ‘Mama’s boyfriend’ de Kanye West (canción inédita). Ya era hora de hablarle a las hijas. A las hijas (del Hip-Hop) como padres (del Hip-Hop).

Por supuesto, acá hace falta todavía que no sólo se les hable a ellas, a todas ellas, a cada una de ellas, sino que hablen ellas. Está por ver si el Hip-Hop, y el Rap, hablará ahora en nombre de la madre, de la madre nacida en el Hip-Hop, no sólo de la madre de la estrella de rap, como ya lo han hecho Afeni Shakur y Donda West, sino de la madre que canta y rapea y a hora tiene hijos e hijas por criar. En nombre de la madre que también es mujer, esposa, madre-soltera (esa a la que tanto le hablan 2pac, Eminem y Kanye).

2pac. Brenda’s got a baby.

El ‘Rock & Roll’ tiene sus leyendas, sus íconos, su viejas glorias, su propio museo, no sólo el que queda en Cleveland sino, más importante aún, también el simbólico: Elvis Presley, John Lennon y Paul McCartney, un afroamericano como Chuck Berry, tal vez el primero, Mick Jagger, y otros tantos más. Muchos de ellos todavía están vivos, aunque se les mira como quien mira asombrado el fósil de un dinosaurio en un museo. Pero el ‘Rock & Roll’, o el ‘Rock’ a secas, hace rato, tal vez desde los tiempos de Nirvana y Kurt Cobain, el último ícono del rock, ya no es lo que era, no tiene la fuerza que tenía. Otros géneros, sin duda ‘rockeros’ en su definición más amplia, como música-de-los-jovenes, han tomado su relevo. Habrá que ver en unos años si iremos a conciertos de Jay-Z, Nas, Eminem, o de Kanye West, cuando tengan 60 años. No conocemos todavía a un rapero viejo, con canas en el pelo, que se mantenga como referencia entre los jóvenes. Por ahora, preferimos sacar a uno ‘viejo’, 2pac, de entre los muertos (Coachella 2012) y recordarlos todavía como cuando éramos jóvenes.

Snoop Dogg & 2pac. Coachella (2012)

En realidad, dada la actual fuerza cultural del Hip-Hop en el mundo, y la dependencia que un este título como este conlleva en los jóvenes de todo el mundo, no sé si queramos, como con el ‘Rock’, ir un día a un ‘museo del Hip-Hop’, para ver los fósiles de los que un día fueron grandes. A veces la grandeza de los viejos está en reconocerse como tales, destronarse ellos mismos y hacer explotar por los aires el altar en donde algunos los han subido.

Nadie quiere ver fosiles en el Hip-Hop; pero sí, tal vez, invocar su espíritu. Como dice Snoop Dogg (uno viejo ya dentro de la escuela del rap) en ‘Get The Funk Out Of My Face‘ de Quincy Jones (otro viejo y grande de la música, no sólo negra sino de la música popular americana): ‘Old School but also cool’.

Snoop Dogg & Quincy Jones on The Late Show with David Letterman.
 

Nas, uno grande ya del Hip-Hop, ha hecho lo correcto con ‘Daughters’.

Life could be good Nas:

It really could be.

 

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http://www.youtube.com/watch?v=xP4_0z2M85Q
 

Tomado de:
Anatomy Of A Needle
por: Felipe Santell