"Gerencia Carrera Séptima", decía un adhesivo pegado a una de las ventanas de una buseta que abordé en la carrera séptima con calle 19. En la calcomanía aparecían una serie de paradas fijas y una metodología nunca antes vista en un corredor de la ciudad. A pesar de lo novedoso, durante las 35 cuadras que recorrí el conductor no se detuvo en dichos paraderos, dejó personas en la mitad de la vía, se pasó dos semáforos en rojo y casi lapida a un anciano contra el fondo con un grosero “frenazo”.

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