Ciudad Bogotá, Por: Efraín Isaacs - elbogotazo.com

Categoría: Ciudad Bogotá


Foto: revistasupuestos.uniandes.edu.co                                                                                        

 


 

Hace un tiempo se respira un extraño aire fresco en las calles de Bogotá. Al parecer varios hechos nos hacen pensar que lograríamos finalizar la mayoría de los proyectos de movilidad, sin despilfarrar un solo peso más. Me refiero concretamente a los tres más importantes planes-promesa de Samuel Moreno; el Metro, el SITP y, sin darse cuenta, la Fase III de TM, lo que a mi parecer incluye la troncal de TM ligero por la Carrera Séptima. Finalmente, en tan espesa oscuridad se ve un camino al final del túnel.

 

A principios de febrero, la Nación condicionó su apoyo al Metro para Bogotá. Hoy la administración Santos está comprometida en financiar el 70% del proyecto siempre y cuando se entreguen en su totalidad, y con todas las garantías posibles, los estudios de factibilidad, de impacto, además de los diseños definitivos con sus correspondientes etapas y proyecciones. Sensata posición no solo por la cantidad de recursos implicados, sino por la opaca gestión de la actual administración en cuanto a sus proyectos. Algunos sugieren que esa 1ra línea costaría más 1.900 millones de dólares.

 

Hace unos días se originó un pequeño rifirrafe entre el Gerente de TM y el IDU. Para el encargado del SITP, es indispensable finalizar previamente las obras de la Fase III, específicamente la calle 26, la calle sexta, la carrera décima y la carrera séptima, para dar inicio al plan gradual de implementación. Gracias a la desarticulación de la administración distrital, no se seguirá improvisando y acelerando la implementación de TM por un corredor atestado de carros y,  mucho menos, de un sistema del que depende el futuro de los bogotanos.

 

La gran mayoría de los habitantes de la ciudad nos habíamos resignado a causa del panorama oscuro que se nos presentaba. Las continúas improvisaciones, el afán de protagonismo y, sobre todo, los grandes focos de corrupción, formaban un corredor oscuro y sin salida. No obstante, y sin darnos cuenta, decisiones, realidades y contingencias le pusieron freno de mano al círculo vicioso que nos tiene sumidos en la peor crisis en la historia de Bogotá. Aquí de lo que se trata es de planear y de pensar en el beneficio general con base a una gestión de ciudad eficaz, proyectada y transparente. Al parecer ¡hay luz al final del túnel!