Ciudad Bogotá, Por: Efraín Isaacs - elbogotazo.com

Categoría: Ciudad Bogotá


Foto: cambio.com.co                                                                                                                                      

 


Se está promocionando una nueva versión del “Día por el aire limpio”.  En los  anuncios, además de resaltar los aportes de la jornada a la calidad de vida, ponen a disposición de los bogotanos 344 Km. de ciclorutas. Extrañamente, llevamos 8 años escuchando que la ciudad ostenta tal número de kilómetros, sin que la honrosa red se expanda conforme a las necesidades, y al crecimiento demográfico y territorial de la ciudad. Sin duda la jornada del próximo 3 de febrero evidenciará nuevamente la necesidad de prestarle atención a esta verdadera alternativa de transporte.

 

El “Día por el aire limpio” nace en el año 2000 a través del Decreto 1098, donde se establece; "Prohibir la circulación de vehículos automotores en la ciudad de Bogotá el primer jueves del mes de febrero de todos los años en el horario comprendido entre las 6:30 a.m., y las 7:30 p.m.". Esta valiosa fecha busca incentivar la protección del medio ambiente, frenando el uso del carro particular e impulsando la utilización de modos alternativos como la bicicleta y la red de ciclorutas existente.

 

Esta semana decidí transitar varios tramos de ciclorutas para conocer la realidad de lo que podría ser una alternativa de calidad para movilizarnos. La sorpresa fue que la red parece congelada en el tiempo, lamentablemente la expansión ha sido insuficiente ante su creciente demanda. Sumado a lo anterior, la ciudadanía  no se ha empoderado de este espacio, la señalización es escasa y hay tramos cortados por las interminables obras, entre otras insuficiencias. De los pasos agigantados que dimos en la última década hoy estamos ‘quietos’.

 

El “Día por el aire limpio” es una batalla ganada por los ciudadanos que soñamos con una ciudad con un transporte público de calidad, con más bicicletas rodando y menos carros contaminando. Sin embargo, la jornada nos debe servir para evaluar las posibilidades que tiene Bogotá para ello. No es posible pensar en dejar el carro en casa cuando tomar un bus o un TM es una ‘tortura’, y cuando no existen ciclorutas que le permitan a los ciudadanos pensar en el medio ambiente y en su calidad de vida. En su momento avanzamos pedantemente, hoy parecemos estancados.

 

Nota: ¿Será que la Calle 26 estará lista para recibir a las selecciones sub-20 que jugarán en Bogotá parte del Mundial de futbol de la categoría?