Ciudad Bogotá, Por: Efraín Isaacs - elbogotazo.com

Categoría: Ciudad Bogotá

 

 

Foto: carroya.com                                                                                                                          


El Pico & Placa se implantó en Bogotá hace unos años con el fin de mermar los efectos nocivos sobre la movilidad y el medio ambiente, de un parque automotor descontrolado e invasivo. La medida desde un principio fue polémica: “que el derecho al trabajo”, “que la libertad de movilización…”, razones validas pero que sencillamente olvidaban el bien común. Hoy, después de 13 años, los bogotanos lo pedimos a ‘gritos’ en medio de las obras y de la incapacidad del Estado para  generar alternativas de transporte de calidad.

 

El Pico & Placa nace en Bogotá en 1998, durante la administración Peñalosa, ante el desbocado crecimiento de su parque automotor, y para atenuar, en algo, tales efectos sobre la calidad de vida de los bogotanos. Posteriormente, durante la administración Mockus, se amplía media hora en la mañana y media hora en la tarde. Luego el alcalde Garzón lo mantiene, y además lo extiende a buses y taxis. Lucho también implementaría el pico y placa ambiental. A partir 2009 el alcalde Moreno establece la restricción de 6:00 a.m. a 8:00 p.m., advirtiendo las obras que se avecinaban.

 

A pesar de las múltiples polémicas y el evidente inconformismo de ciertos sectores, la medida ha sido útil. Lo demostraron los monumentales trancones que tuvimos que padecer la semana pasada, a causa de su ‘consensuada’ suspensión. Según cifras oficiales recientes, en Bogotá circulan aproximadamente 1'500.000 carros particulares, de los cuales 1'000.000 están matriculados en la ciudad y alrededor de 500.000 en otras. De ese modo, y tal como está fijada la medida hoy, salen de circulación diariamente 600.000 vehículos. No olvidemos que tenemos una ciudad en obra negra, sobre oferta de transporte público y un atraso vial de varias décadas.

 

Muchos pensamos que la medida de Pico & Placa de 14 horas naufragaría no sólo porque no surtiría los efectos deseados, sino porque era políticamente inviable. Sin embargo, las circunstancias evidenciaron su necesidad. Ahora, el interrogante pasa por lo que se ha hecho desde 1998 para generar alternativas de transporte público. Es cierto que se avanzó muchísimo en la expansión de las ciclorutas, y que TM nació como transporte de calidad, pero después de casi 13 años la ciudad está igual o peor. Lo seguro es que por esta senda el Pico & Placa deberá mantenerse tal cual, pero finalmente se volverá inútil.