Ciudad Bogotá, Por: Efraín Isaacs - elbogotazo.com

Categoría: Ciudad Bogotá

 


 

Al final de las fiestas de fin de año, Bogotá transcurre entre una tensa calma y la inminente llagada de los viajeros que entrarán a engrosar las dinámicas propias de una ciudad atestada de carros, con un deficiente ‘sistema’ de trasporte y en obra negra. Y es que los últimos días de diciembre, y los 1ros días de enero, son época precisa para disfrutar de este paraíso circunstancial y, de paso, empezar a proyectar que le deberemos soportar durante 2011.

 

No son las frecuentes oleadas de ‘pito’, gritos y motores las que ocupan nuestros días. A pesar de padecer los ‘omnipresentes’ frentes de obra, los bogotanos se notan relajados, como si no supieran lo que se les viene a partir del 11 de enero. Aparece en escena la culminación ‘triunfante’ de un sinnúmero de proyectos, de altísimo impacto, que dependerá de la transparencia y eficacia de sus gestores.

 

Tenemos la Fase III de TM y la culminación de la obras por la décima y la 26. Este ‘combo’ no solo es el monumento al despilfarro, la incompetencia y a la ausencia de planeación, sino que de seguir al ritmo actual será la muestra fehaciente de la forma de operar de una administración que se dedicó la mayor parte de su mandato a “abarcar mucho y a apretar poco”. Adicional, no conocemos avances concretos de las obra de valorización.

 

Un tema que se atenúa por esta época es el caos del trasporte público. Según información publicada en la página de Samuel Moreno en noviembre, se establece que el SITP empezará a funcionar progresivamente a partir de mayo, lo cual parece improbable. Asimismo, el proyecto Metro aún está en veremos a causa de ‘ciertas’ modificaciones, continuos cuestionamiento y por la ausencia de claridad en los estudios necesarios para iniciar un proyecto de esta magnitud.

 

Hoy Bogotá es un paraíso, pero circunstancial. Es sin duda la mejor época del año para ‘turistear’ y culminar las diligencias personales pendientes. Tristemente este periodo dura solo unos días y, como de costumbre, nos toca mentalizarnos para recibir un año que requerirá mucha paciencia (ya nos sobra). Dolorosamente se percibe difícil que en 9 meses se puede generar lo que en tres años no. Esperemos haber aprendido la lección y así podamos redireccionar la ruta a partir octubre.