Alta Consejería de El Bogotazo

Categoría: Alta Consejería

Por Luis Alberto Cardozo Acosta, Politólogo

Inmensa e inclasificable, incluso algunos la denominan como "el tesoro escondido de Latinoamérica", así es Bogotá; pero justamente por esas características es que se presenta un vacío de poder.

Es muy complicado que un sistema político logre penetrar en todas las instancias de la vida de las personas; en Bogotá, dichas intancias son muchas, pero particularmente me refiero a las que se dan entre el Concejo, Alcaldía Mayor, Alcaldías menores y las JAL. Se puede sentir la falta de comunicación entre los ciudadanos y sus representantes, la ausencia de hábitos de participación política deja un espacio apto para las malas prácticas y la corrupción que desvirtúan un sistema democrático.

La Alcaldía Mayor actúa para el Bogotano standard ofreciendo, sin duda alguna, una variedad de programas culturales, sociales, económicos, educativos, entre otros; de excelente calidad. Se puede enunciar al Festival Rock al Parque, los programas de vacuncación gratuita o los programas de apoyo al emprendedor y empresarios. Sin embargo esto no es suficiente, la política debe llegar a lo local también para que logre su cometido. Y ahí, en esa brecha que hay entre la visibilidad de las políticas de la Alcaldía Mayor y las de las alcaldías menores, se encuentra una gran falla, porque el papel de las alcaldías menores se convirtió en la institución que tapa huecos o resuelve problemas entre vecinos pero no genera cohesión social.

Es imperante la necesidad de acercarse al ciudadano en el sitio donde vive, pero en nombre de la alcaldía local, de el edil que eligió por votación. Ahora, la situación empeora cuando la administración del Alcalde Samuel Moreno deja mucho que desear, pareciese el vocero de lo que pasa en la ciudad, hablando y comentando cosas obvias pero nada de fondo para la ciudad; mucho menos va a intentar un acercamiento con las localidades. Así, el ciudadano continuará moviendose en un espacio dual entre la Bogotá que percibe en los medios de comunicación y la que vive en su lugar de biopoder, generando un vacio de poder que se llena con la informalidad y el quebrantamiento de las normas.