Alta Consejería de El Bogotazo

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Realmente es aberrante la situación de sensura que se está viviendo en el país. El caso del despido de Claudia López es un síntoma de que las cosas no van bien, pero lo sucedido luego de la entrega de los premios MTv, en donde Residente porta una camiseta con un denominado "juego de palabras" no es para nada aceptable.

Si hay alguien en la sociedad, que por decirlo de alguna forma tienen una especie de "inmunidad" para decir lo que quiera y como quiera, es el artista. No importa el campo de acción, puede ser la pintura, el cine, la música, las letras... ellos, los artistas, son el testimonio de lo que la sociedad vive, ellos son los encargados de manifestar su pósición a través de algún medio, de ahí a que la gente lo acepte es otra cosa, pero la sensura, de ninguna manera.

 

Y es que la situación no es para nada nueva, muchas obras y manifestaciones han ido de frente con regímenes muy fuertes, pero la huella ha permanecido y eso no tiene por qué callarse. Sin ir tan lejos, la obra GUERNIKA de Picasso, elegida como la obra maestra del siglo veinte, critica de forma vehemente las atrocidades de un régimen político sobre la población. O el filme El Dictador, de Chaplin, en su momento fué como un Calle 13 que intentó denunciar lo que Hitler estaba haciendo, pero nadie le hizo caso.

 

Ahora, la actitud infantil, ignorante  y maniquea del alcalde de Manizales, Juan Manuel Llano; quien pidió a todos los alcaldes del país negar permisos par las presentaciones de Calle 13, es una muestra que hay algo que no está fucionando. No podemos tapar el sol con un dedo y pretender que la sensura arregla las cosas.Quién pierde en todo esto? La verdad no creo que Calle 13 entre en quiebra por no presentarse en los escenarios colombianos, no creo que la imagen de Uribe se limpie con esta acción, y más aún, no creo que callen su protesta.

 

Todas estas acciones lo que hacen es decirle a al gente que la forma de protestar por otros medios no sirve, que hay que callar y aceptar todo como borregos. La sociedad colombiana debe aprender que lo que se necesita es encontrar otras formas de hacer presión distinta a las armas y el empleo de la violencia. Para ello, el espacio de la cultura y las artes están disponibles, todos las podemos utilizar y decir lo que queramos.