Alta Consejería de El Bogotazo

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Visitar el segundo piso de la plaza de mercado del Restrepo (Bogotá) no debe ser una experiencia nada agradable para cualquier persona que tenga aún algo de dignidad humana. Y cuando hablo de esta dignidad no sólo me refiero a tener algo de respeto por sus semejantes, tambien lo debe ser por cualquier ser vivo con el que se comparte el planeta. ¿No les parece inaudito una compra-venta de animales?

En la plaza del Restrepo se puede encontrar cualquier cantidad de animales en cautiverio listos para ser comercializados; aves, caninos, felinos, peces... todos sin ningún tipo evidente de control o siquiera algún tipo de un mínimo "confort" -si es que lo puede haber-. Son una mercancía viva que no debería existir, o por lo menos, ser objeto de estricta vigilancia por parte las autoridades ambientales de la ciudad y el país.

¿Qué derecho le da al ser humano mantener cautivo a un animal? ¿El derecho de ser el más evolucionado? ¿Evolucionado en qué o para qué? Parece ser que la historia no le ha hecho caer en cuenta que nosotros compartimos un espacio y que en muchos casos los humanos somos los invasores de un ecosistema que se ha tomado miles de años en formarse.



Bogotá aún tiene un gran deuda, cuando se habla de volver una ciudad más humana, también debería tomarse en cuenta al resto de especies con la que se comparte el territorio; los animales no están para adornar, no están para satisfacer nuestros caprichos ni antojos; es más, si el ser humano es tan evolucionado, debería dejarles de llamar "animales" -sin alma-, y empezar a dar ese cambio trascendental de convivencia. Nos estamos demorando mucho en dar ese paso significativo.