Alta Consejería de El Bogotazo

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Parece curioso que ninguno de los actuales candidatos a la Alcaldía de Bogotá haya podido diagnosticar que el problema de seguridad en la ciudad no se resuelve, en buena parte y como la mayoría lo piensa, aumentando el pie de fuerza de la Policía Nacional. Nada se hace teniendo a unos uniformados que no saben cuál es su papel al interior de una sociedad, y mucho menos, cuáles son las reglas de juego con las cuales se mueve la ciudadanía. Lo que necesita la ciudad es que los policías que están los capaciten realmente para ejercer sus funciones.

Y es que el problema radica desde la misma definición de lo que es ser policía. Éste es una persona que vela por el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos de acuerdo con las normas establecidas. ¿Pero qué sucede si el policía no conoce las normas? Pues se convertirá en alguien más a la que la gente acude pero él no podrá satisfacer las necesidades a cabalidad. Consecuentemente su papel quedará reducido a capturar pequeños ladrones y solucionar disputas callejeras. O mejor, a parecerse cada vez más a una caricatura muy bien ejemplarizada del cuerpo de policía de Sprigfield, de la seria Los Simpsons.

Recientemente una vecina de la Localidad de Los Mártires le comentaba a elbogotazo.com que al lado de su casa se estaba demoliendo una casa sin los permisos correspondientes de una curaduría y que su predio estaba en peligro, lo que hizo en primera instancia fue acercarse al CAI del barrio y exponer el problema, la respuesta de los policías fue que debía acercarse a la Alcaldía Local y presentar la queja, ella ante esa respuesta decidió revisar el código de policía de Bogotá y en efecto se dió cuenta que los uniformados estaban fallando y a la vez omitiendo una denuncia ciudadana a la cual debía prestar toda la atención. Esto se configura a la larga en un delito que se llama prevaricato por omisión, es decir, que la autoridad teniendo conocimiento no haga nada. Ejemplos como este hay muchos y en distintos temas en las que el policía se encuentra preso de la ignorancia.

Lo anterior podría arrojar dos cuestionamientos: ¿Lo hacen porque no saben? ¿Se hacen los locos por evadir responsabilidades? En cualquiera de los casos la respuesta es grave. La Policía Nacional no puede simplemente darle un curso de manejo de armas a una persona y dotarlo de un uniforme para que atienda público. Los policías deben ser personas ejemplo para la sociedad, que entiendan las dinámicas y sobre todo, que entiendan y conozcan las normas que aplican en una sociedad.