Alta Consejería de El Bogotazo

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"El tiempo bifurca hacia innumerables futuros"
Jorge Luis Borges

Aunque resulte un tanto prematuro y a días de comenzar las sesiones ordinarias por parte del Congreso de la República, ya se pueden visualizar las primeras pinceladas del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos durante su primer semestre de gestión. En este tiempo se observa que en muy diversas materias hay evidentes cambios, por ejemplo, el Presidente ha podido convocar a una nueva gran Alianza Nacional, ha podido escoger con libertad y autonomía política un excelente gabinete ministerial y está gobernando con holgura para enfrentar los grandes problemas,como ha sido la reciente tragedia invernal en la que quedó sumergido el país, Santos cambió el estilo, cambió el tono y cambió la agenda.

En cuanto al estilo, Uribe era una fuerza de la naturaleza espontánea con un magnetismo personal casi automático. Santos es un estratega del manejo de imagen que ha construido a pulso su propio carisma. El Estilo del presidente Santos es más estratégico que táctico. Desde su discurso de posesión mostró un talante de liberalismo clásico muy distante al neo-conservatismo que caracterizó al gobierno anterior. Se midió a temas difíciles cuya solución real requiere cambios estructurales. En esta categoría estarían la redistribución de la tierra, el régimen de regalías, la regla fiscal, la sostenibilidad fiscal, el régimen de la salud, el Estatuto Anticorrupción, entre otros. De cierta forma su discurso evocaba el espíritu y los valores sociales de los liberales de los años 30.

Respecto al tono, hay que resaltar el ánimo conciliatorio del Gobierno respecto a los demás poderes públicos.En este punto vale la pena analizar la Unidad Nacional que propuso Santos.En palabras del mismo Presidente, la unidad no trata de cooptar los partidos, ni de captarlos con precisión burocrática. Unidad nacional no significa unanimismo, sino unidad dentro de la diversidad en favor de unos propósitos colectivos compartidos.

Sin embargo, esto no parece estar aun tan claro debido a que la Unidad Nacional comienza a fracturarse en parte a las múltiples tensiones entre los diferentes partidosque conforman la coalición.Pero más allá de las tensiones tanto al interior de las bancadas como entre las diferentes fuerzas políticas, lo cierto es que el horizonte político parece reconfigurarse y los antiguos consentidos en los mandatos de Álvaro Uribe  están relegados a un segundo plano.

En la actualidad, el nuevo protagonista de la coalición de Gobierno, el Partido Liberal, en contra de lo que muchos quisieran, ha gozado del respaldo del gobierno en su conjunto. Esta nueva configuración contará con un ingrediente adicional que ya está generando molestia en el conservatismo y en la U: la inminente unión entre liberales y Cambio Radical para constituirse en la bancada más fuerte del Legislativo.

Por este motivo, algunos sectores de la U y del conservatismo defienden la lealtad con Uribe y lo imponen como un protagonista de primer nivel en las elecciones regionales del presenteaño. Mientras el Partido Liberal y Cambio Radical ya tienen una meta fija, que es ganar en los comicios  regionales y locales del mes de octubre, la U y los conservadores tienen que resolver con votos la disputa interna entre uribismo y santismo, que seguramente se verá reflejada incluso en la posibilidad de un nuevo equipo ministerial luego de las elecciones.

Respecto a la agenda, todo indica que lo más importante está por venir. La razón primordial es que la segunda legislatura será definitiva para la consolidación de las principales propuestas gubernamentales que están pendientes de ser aprobadas por el Congreso.

A primera vista, la aprobación no debería ser un problema. La coalición parlamentaria cuenta con un cómodo margen en el Capitolio, que basta y sobra para conseguir la votación favorable a los proyectos en curso. No obstante, sólo basta ver las discusiones preliminares del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 o los reparos pendientes los actos legislativos que están en curso, para durarse cuenta que las cosas no va estar tan fácil.  El quita y pone de los artículos del PND y de los actos legislativas se ve venir, puerto que han sido muchas las críticas, ya que dentro de los respectivos articulados se  fija una nueva forma de reinstitucionalizar y configuración  del Estado colombiano.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que hasta el momento los temas de mayor envergadura no han arrancado, esto debido en gran parte a que Santos tiene una obsesión por la consejeritis a cada problema un consejero. Por el momento sólo resta esperar a ver el despegue de las tan citadas  locomotoras, las cuales son la verdadera hoja de ruta del naciente y gestante Santismo.