Alta Consejería de El Bogotazo

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Foto: cafe-y-tertulia.blogspot.com                                                                                                

 

En estas vacaciones de fin de año tuve la oportunidad de visitar dos zonas que tradicionalmente son reconocidas como grandes atractivos turísticos de nuestro país: el Eje Cafetero y Taganga. Realmente me sentí muy complacido por haber tenido la oportunidad de disfrutar de todo aquello que en estos lugares se ofrece. Sin embargo, y pese a todas las maravillas que allí se encuentran, pienso que no se está valorando ni se está dando un manejo adecuado al sector turismo, el cual puede no sólo brindar mejores condiciones de vida a sus pobladores, sino que existe todo el potencial para convertir estos destinos en unos grandes puntos de atención mundial.

 

Es menester de todo gobernante ser autocrítico para observar las falencias y así corregirlos. Por ejemplo, en las dos regiones mencionadas existen al menos dos productos sui generis, aparte del turismo, que se deberían explotar al máximo.

 

Para el Caso del Eje Cafetero se debería realzar el hecho de ser lo que es: un eje o polo de acciones. A la gente le gusta ir y conocer el proceso de producción del café, sus variedades, sus formas de preparación, las instituciones vinculadas, etcétecra. Sí, existe el parque del café, pero no es suficiente. Los alcaldes deberían mirar un poco más allá o hacer el ejercicio de ver su municipio desde el exterior con el fin de que sepan que lo que tienen en las manos es oro puro.

 

Ahora, el caso de Taganga es mucho más serio. Taganga fue un pequeño pueblo de pescadores, tal cual. Eso es lo que se debe explotar de forma adecuada, la gente quiere comerse un pescado a la orilla del mar. No podemos esperar hoteles cinco estrellas o complejos turísticos enormes porque simplemente no cabrían. Lo que si podemos esperar, es que por lo menos lo que exista sea bien tenido y aseado. Es cierto, las playas de Taganga no son las más limpias, ni sus calles. Por lo tanto las personas encargadas, al igual que en el Eje Cafetero, deben saber que no todos los sitios del país tienen la oportunidad de recibir la cantidad y el tipo de turistas que reciben.El primero de enero de 2011 Taganga empezó a ser atacada por el turismo, lo expreso en forma literal; ya que el número de turistas no cabía por su reciente calle principal, sin mencionar las playas.

 

 

Mercantilización de la Navidad

 

Con bastante preocupación vi como en Bogotá fue mercantilizada de forma descarada la navidad. Cuando esta forma de proceder viene de los medios de comunicación o el comercio no hay nada de que extrañarse. Lo grave es cuando el asunto viene de la Administración Distrital y dos casos concretos: la pista de hielo de la Plaza de Bolívar y el Parque del Virrey.

 

La Plaza de Bolívar albergó la pista de hielo más insulsa y farsante que haya visto. Lo peor de todo, es que se le entrega este espacio público a Nestlé para que le cobre a la gente por usar esta pista de hielo. El pago era llevar etiquetas de productos Nestlé.Seamos razonables, si la empresa quiere cobrar por su pista de hielo, pues alquile otro sitio de la ciudad, pero no este espacio tan importante de la ciudad.

 

El Parque del Virrey tampoco escapó a la mercantilización de la navidad. La administración de otorgó el permiso de explotar el parque en época decembrina a Davivienda. Por Dios que forma tan descarada de hacer publicidad a costa de la navidad. Por donde uno pasaba habían objetos de Davivienda, todo era Davivienda, hasta el detalle más mínimo.

 

Creo que estos hechos no se deben repetir, porque la navidad es un patrimonio intangible que no debe ser entregado a particulares para su lucro económico. Y como siempre, los bogotamos pensamos que está bien o normal que eso pase.