Alta Consejería de El Bogotazo

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Escribo este artículo alentado por los oportunos comentarios que el distinguido economista Julián David Parada, hizo en la pasada columna titulada "Y que pasó con...". En esta oportunidad me gustaría traer a colación los conceptos de hábito y tipificación, para entender mi postulado acerca de los medios de comunicación y cultura en Colombia.

Me gustaría empezar aclarando que en política todo influye pero nada determina. Es por ello que se afirmó que los medios tienen una cierta responsabilidad en la situación actual del país, pero no total, en eso estoy de acuerdo. Por qué? Vamos por pasos. Porque la identidad del ser humano es quizá una de las propiedades humanas más complejas, en ella intervienen un sinnúmero de elementos que, influyen pero no determinan. En aquella identidad, interviene el hábito o la costumbre; es la repetición de las cosas lo que hace que nos comportemos de tal o cual forma. Un niño es mal educado porque no se le crearon las "buenas costumbres" desde temprana edad; comemos lo que comemos por que tenemos el hábito, nos levantamos a tal hora, nos vestimos con determinada ropa, utilizamos un lenguaje específico para cada ocasión, todo ello gracias al hábito que hemos tomado con el pasar del tiempo.

 Ahora, los medios masivos de comunicación se han convertido en ese algo que nos muestra la realidad de forma instantánea, antes lo era el periódico, luego la radio y hoy la televisión con la internet con toda su tecnología que es capaz de mostrarnos noticias de último minuto en vivo. Queremos estar informados, estar pendientes de lo que pasa en lo local, nacional e internacional. Hemos creado el hábito de estar conectados con el mundo a través de unas personas que no podemos escoger, de unos medios que tienen un discurso dominante y nos dicen qué es lo importante en el día y qué ya no lo es. Nos toman la cabeza y son capaces de hacérnosla girar para otro lado con una facilidad abrumadora, no es gratuito el titulo que se han ganado como "cuarto poder".

Para apartarnos un poco de la rutina, voy a incrustar un video del asesinado Jaime Garzón que va un poco con lo que estoy tratando de decir, veamos.

 

 

 Mi segundo elemento, la tipificación. Berguer y Luckmann afirman en sus postulados sociológicos, que el ser humano es capaz de vivir el día a día, de enfrentarse a las personas y a sus situaciones, porque crea por influencias externas unas tipificaciones. Una tipificación es una información que recogemos para hacernos una idea de lo que puede llegar a ser la otra persona, con esa información actuamos y decidimos qué hacer todos los días. Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias tipificaciones y otras compartidas. Por ejemplo, la tipificación que tenemos sobre "el conductor de bus" nos permite interactuar con él de una forma específica, muy diferente que con la tipificación de "indigente". Es decir, que nuestra mente va teniendo una colección de modelos de personas que nos predisponen. O acaso cuando yo menciono la palabra Talibán qué se nos viene a la cabeza? No creo que sea un niño montando bicicleta.

Pues bien, los medios masivos de comunicación al mismo tiempo que nos va creando un hábito, también nos está moldeando una tipificación de "colombiano". Lo queramos o no, eso sucede día a día. Por eso es que podemos tener una idea de un paisa, sin haber estado en Antioquia, o un costeño sin haber estado en Barranquilla o Cartagena, de un pastuso sin haber estado en Pasto y así con muchos otros ejemplos. Lo grave del asunto, y aquí es donde realmente deseo llegar, es que por la información errada y manipulada de forma consciente, los medios masivos nos están presentando una tipificación de colombiano que, puedo estar convencido de ello, no es la correcta, pero que con la repetición diaria la tomamos como hábito y nos la creemos.

De lo anterior tengo prueba científica. Un analisis audiovisual del discurso que tiene el noticiero RCN y que reposa en la biblioteca de la Universidad del Rosario, así lo demuestra. Los resultados hablan que el noticiero nos muestra a un colombiano que es centrado en corto plazo, que no es capaz de resolver los problemas plenamente, que se salta las normas como algo normal, pero también, que es apasionado por lo que hace. Los ejemplos abundan y los vemos todos los días.

Los medios tienen una gran responsabilidad social, pero al tiempo un gran desafío. En un conversatorio con María Jimena Duzán, le comenté que ellos como periodistas deben repensar la forma de abordar y presentar las noticias porque ello tiene un efecto a largo plazo, ella categóricamente me contestó que no, que ellos estaban para presentar la realidad tal como es, para denunciar y  destapar problemas. Sin embargo pienso que la realidad es algo muy subjetivo y cuando un periodista escoge algo para presentarlo no lo hace porque tenga la responsabilidad moral de hacerlo, sino porque esa noticia va a ser un suceso, punto. El desafío de los medios en Colombia reside en alejarse de la tentación del rating para llevar a cabo una educación cívica cargada de valores. 

El cambio en colombia no está en Uribe, ni en quien lo presida, ni en los próximos años, el cambio en Colombia está en realizar una fuerte educación basada en valores morales y cívicos, en donde lo común que es saltarse la norma sea totalmente sancionado, pero no de la manera policiva, sino con el control social. Cuando se inicie una política de Estado que tenga en cuenta estos y muchos otros elementos, es cuando se puede empezar a ver un cambio, de otra forma, no hay Seguridad Democrática que valga, si la materia prima con la que se construye el país está contaminada.

 

 

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