Frente politico : Política y opinión : El Bogotazo

Categoría: Bogotá: capital de nuestro mundo




“…nada para nosotros sin contar con nosotros…”



Entendiendo al ciudadano como sujeto principal de toda acción de gobierno y el eje central de un Estado Social de Derecho, democrático, participativo y soberano; surgen severos cuestionamientos al papel real que juega el “nuevo ciudadano” en el desarrollo de la sociedad actual.

 

En Bogotá, la Administración Distrital dispone de un Plan de Desarrollo que consta de programas, que se cumplen a través de proyectos, en procura de alcanzar y satisfacer determinadas metas. Lo mismo se traslada a las diferentes localidades donde los Fondos de Desarrollo Local, en cabeza de los Alcaldes Locales preparan y distribuyen un presupuesto, establecen los términos de referencia y proceden a contratar la ejecución de esos proyectos. En estos asuntos, es necesario y democrático abrir y permitir el debate. ¿Son esas líneas de inversión y las maneras de desarrollarlas las que más convienen en la situación actual? Más que a quien, como o cuanto, pareciere que urge establecer el para qué se gasta el recurso local.


Ese para qué, empieza a tener sentido en esta época cuando se avecina la sucesión de los gobiernos y los modelos propuestos para la ciudad y las localidades; vienen nuevamente las invitaciones para empezar a diagramar desde la perspectiva ciudadana y en los encuentros ciudadanos, los nuevos planes de desarrollo.

 

Lastimosamente  y cada vez más, el ciudadano, tiene la sensación de convertirse para esa época en “idiota útil”; nombres, datos, firmas y registros que son y solamente serán usados para llenar planillas, justificar gastos, mostrar  fotografías o filmes de la masiva y amplia participación ciudadana, pero a la hora de redactar el documento final, realmente muy poco de lo soñado, presentado, discutido y trabajado por la ciudadanía, se encuentra reflejado en lo aprobado. Agregado a ello y también por “pasividad” de la ciudadanía, la discusión sobre el para qué se diluye, se refunde y se evita. La ciudadanía es y será nuevamente manipulada. Esto sólo y hasta que la ciudadanía lo permita.

 

Es perentorio un nuevo despertar, prima una reflexión y un mayor compromiso desde los gobiernos, igual desde las corporaciones políticas, máxime cuando son sus miembros, quienes directamente representan los intereses ciudadanos y ahora, más que nunca, un debate amplio e inclusivo, sobre lo fundamental, generado desde la academia y las organizaciones cívicas ciudadanas, que permita de una buena vez, revisar el modelo, proponer desde ya una forma distinta para integrar al ciudadano común y a la organización ciudadana en esos encuentros, ojalá y ahora si fundamentados para componer la manera de dinamizar el desarrollo social y comunitario desde donde corresponde, la base ciudadana; como dice un slogan de una organización social de la ciudad “…nada para nosotros sin contar con nosotros…”. Estamos en el tiempo justo.

 

El escenario propicio para dinamizar ese cambio lo constituyen las próximas elecciones de autoridades locales y distritales. Corresponde a la ciudadanía, especialmente a aquella que aún desconoce o duda del verdadero y del inmenso valor que tiene su voto, empezar a votar a conciencia, dignamente y con pleno conocimiento y reconocimiento de las calidades y cualidades de su(s) candidato(s), es la única manera con que cada uno empezará a honrar su compromiso con la búsqueda de ese mejor mañana. Urge hacer que brille la “coherencia” ciudadana, esto es, si nos quejamos pues cambiemos, por lo demás no nos quejemos.


Anotaba una autoridad distrital: “de 7 días a la semana, 3 me levanto creyendo que esto no cambiará, apague y vámonos, pero 4 siento que vale la pena seguir buscando el cambio”, mientras que la relación sea a favor de la esperanza, vale seguir y corresponde a  una ciudadanía viva y activa asumir ese compromiso.

 

Como representante político de la ciudad, reivindicaré y defenderé siempre los espacios y la participación ciudadana, pero también creo que es evidente la necesidad de renovar y fortalecer esa ciudadanía viva y activa, vengan todos a apoyar y a reforzar con vehemencia para  imponer como corresponde, pero especialmente con conocimiento y capacidad el criterio ciudadano.

 

NOTA: Si desea conocer más del tema consulte el Acuerdo Distrital No. 13 del 2000, por el cual se reglamenta la participación ciudadana en la elaboración, aprobación, ejecución, seguimiento, evaluación y control del plan de desarrollo económico y social para las diferentes localidades que conforman el distrito capital…

 

Por José Ignacio Gutiérrez Bolívar, edil de San Cristóbal.