Frente politico : Política y opinión : El Bogotazo

Categoría: Bogotá: capital de nuestro mundo




Es indudable que una de las principales preocupaciones que hoy tiene la ciudadanía y que afecta su bien-estar, se relaciona con la “sensación-percepción” de inseguridad. Bogotá es una ciudad que presenta niveles  críticos en  los índices que miden los avances en seguridad (Veeduría ciudadana 2009).

Informes recientes muestran que más por intolerancia y problemas de convivencia, que por actos netamente delictivos, se mata la gente en la ciudad capital. Entonces, influyen más en las cifras de muertes por año en la ciudad, los conflictos entre vecinos, las riñas callejeras, los accidentes causados por conductores ebrios, los celos y en general la intolerancia ciudadana;  que las muertes causadas por delincuentes, sicarios o aquellas ligadas con fines netamente delictivos. Igual la inseguridad no es solo muertes. El hurto callejero, el fleteo, hurto de vehículos, las violaciones, también marcan dramáticamente esa percepción.

 

Tocando exclusivamente el tema de muertes por causas asociadas a hechos violentos, el diario El Tiempo publica una infografía mensual. Este mapa marca con un punto cada una de las muertes violentas ocurridas en lo que va corrido del año por localidad. La densidad de puntos es marcadamente superior en las denominadas localidades pobres (Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Usme, San Cristóbal, Rafael Uribe) contra un significativo menor número en las localidades menos pobres de la ciudad (Chapinero, Usaquén, Suba, Engativa, Teusaquillo, Barrios Unidos).

 

Hilando fino, se podría afirmar que la inseguridad en Bogotá,  afectada significativamente por conflictos de convivencia e intolerancia, es proporcionalmente mayor en las comunidades donde las condiciones socioeconómicas, culturales, educativas y en general de bienestar son deficientes.

 

Tratando de encajar los anteriores planteamientos con el pensamiento académico, político y militar expuesto en documentos relacionados con el tema, como el libro blanco de la seguridad de autoría de  Iván Velásquez (2008); el escrito Institucionalización de una Política de Seguridad Integral de Andrés Villamizar (2009); el boletín condiciones de seguridad en Bogotá-2009 publicado por la veeduría distrital en mayo de 2010; el informe de Naciones Unidas venciendo el temor, (in) seguridad ciudadana y desarrollo humano en Costa Rica (2005) y otros escritos, presentamos las siguientes conclusiones/recomendaciones:

 

  • Una buena estrategia concibe a la seguridad como un medio y no como un fin en sí mismo, por tanto emplea la fuerza como un mecanismo para llevar la gobernabilidad civil y democrática a todo un territorio…  Una buena estrategia representa un esfuerzo integrado que avance desde los niveles más altos, hacia la base de la pirámide, en este caso la ciudadanía misma y debe estar enfocada en buscar y garantizar la tranquilidad y el goce de la ciudad a toda su población. Finalmente una buena estrategia de seguridad debe propender por un  equilibrio entre la coerción (represión) y la prevención.

 

  • Para la seguridad ciudadana en los centros urbanos las acciones de las autoridades se deben basar en:  Contener y erradicar el microtráfico; reducir los niveles de los delitos de alto impacto y en especial, por supuesto, los homicidios; Un plan contra el porte ilegal de armas y, finalmente, programas con objetivos de alto valor investigativo (inteligencia), que permitan alcanzar altos índices de efectividad en el actuar policial, pero también, compromiso y transparencia en los miembros de esta institución (consecuentemente depuración) y de manera especial, una alta integración con la ciudadanía en procura de desarrollar y alcanzar propósitos y metas comunes. Sin embargo y para nadie es secreto que  nada de lo anterior vale si nuestra justicia continua coja, lenta y distraída.

 

  • Urge vencer los mitos y vencer el temor con relación a la inseguridad. Hay que mejorar la comprensión ciudadana y a través de modelos integrales e integrados (ver resultados de la experiencia  “centro integrado de intervención”, concebido en Medellín como respuesta a la violencia en la comuna 13) ir alcanzando objetivos puntuales como:  Garantizar la seguridad para optimizar el despliegue de las libertades; Observar, anotar, copiar, formular, proponer, discutir, conciliar, decidir y actuar en seguridad (observatorios); Planificar las acciones locales en el tema; Favorecer entornos urbanos seguros; Propiciar la equidad como sustrato fundamental para atenuar el conflicto; Cubrir con acciones el desarrollo normal, armónico y oportuno de los niños y jóvenes de nuestra sociedad; Fomentar hábitos de vida saludables y estimular las prácticas recreo-culturales y deportivas como “formulas mágicas” para sonsacar a la juventud de la pereza, la desesperanza y las drogas; Finalmente innovar en asuntos como la “desmovilización” del delincuente, el jibaro, el reducidor, el fleteador y porque no de quien ha hecho de la muerte su principal fuente de ingreso.

En un propósito tan magno, no basta la voluntad y decisión de un gobierno, se requiere la apropiación y el aporte de todos. Igual no sirve una ciudadanía dispuesta, sin la visión correcta del líder o gobernante que la guíe.

Por José Ignacio Gutiérrez Bolívar, edil de San Cristóbal.