Categoría: La Misiá Eliza

 

 

“Olga, aquí no hay garantías, pude interceder por usted en éste momento. No habrá una segunda vez” dijo el presidente Belisario Betancur. Esa frase marcó el inicio de muchas experiencias duras de la periodista. Olga Behar, periodista, investigadora y escritora de libros como “Noches de humo” y “El clan de los 12 apóstoles” y todo un ejemplo del periodismo colombiano, se sienta a hablar con Pablo Navarrete para elbogotazo.com

Empezar ésta entrevista es tan fascinante como doloroso, pero es admirable sentir de lejos la vitalidad y tenacidad de Olga Behar. Una gran escritora, investigadora y periodista de nuestro país. Gracias Olga…

-Pablo Navarrete ¿Cómo entró al periodismo?

-Olga Behar: Entré al periodismo por casualidad, casi que por decisión de mis padres, yo quería estudiar cine en la escuela de la universidad de Quebec (Canadá), pero teniendo en cuenta que la necesidad de aquel momento era aprender a hablar inglés a la perfección mi papá me propuso ir de intercambio estudiantil a Estados Unidos para aprender inglés por un año y acepté. Durante ese año mi papá comenzó a buscar universidades y facultades aquí en Colombia para que yo no me tuviera que ir del país hasta que encontró una facultad de comunicación social nueva en la universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá que tenía énfasis en prensa, radio, televisión y cine. Cuando empecé la carrera nos enseñaron como era el tema de las radionovelas, en aquel entonces estaban en su “boom” y debíamos diseñar y escribir nuestra propia radionovela, con tan buena fortuna que vivía a tres cuadras de Todelar. Si quería hacer una radionovela debía ver como se hacía una, necesitaba ver toda la magia que crecía dentro de las cabinas, era emocionante ver como hacían los efectos especiales en directo y como los actores del “Elenco Todelar” se transformaban para darle vida a “Calimán” La primera radionovela que vi en directo, nunca lo voy a olvidar. El mismo día de mi visita a Todelar conocí a Oscar Restrepo “Trapito”, como le decían, y después de presentarme a todo el elenco de actores me dijo: La semana entrante empieza en Colombia el mundial femenino de Basquetbol, va a haber delegaciones de todos los países, nadie habla nada y usted habla inglés y francés: ¿Nos quiere ayudar a traducir las entrevistas? Y yo Con esas ganas que tenía de tragarme el mundo, ¿Cómo le iba a decir que no? Así fue como se desvió mi plan de estudiar cine y empecé a hacer periodismo a mis 17 años.

-Pablo: ¿Cómo fue la transición del periodismo deportivo al periodismo investigativo?

-Olga: Me enamoré de hacer periodismo, estaba feliz haciendo lo que hacía en la sección de deportes de Todelar, hasta que un día Jorge Enrique Pulido, director de la emisora me dijo: ¡Niña, vengo a sacarla de éste hueco!, usted en los deportes nunca va a llegar a nada, éste es un país machista, usted nunca va a ir a un partido de fútbol y jamás la van a mandar a un mundial de fútbol. Me di cuenta que Jorge Enrique tenía razón cuando Todelar mando una solicitud de permiso para que yo le pudiera hacer las entrevistas a los jugadores en los camerinos y la respuesta de la dimayor fue un rotundo: ¡No!, una mujer no puede entrar a un camerino a ver hombres desnudos. En aquel entonces era impensable que una mujer pudiera crecer como periodista en una sección de deportes, debía esperar mucho tiempo para que las cosas cambiaran pero en ese momento la política me empezó a interesar mucho y Jorge Enrique Pulido me llevo a trabajar al noticiero y empecé a cubrir el Consejo de Bogotá, Senado y Cámara de Representantes.

-Pablo: Con el tiempo Olga Behar se va convirtiendo en una gran periodista y ¿qué obstáculos se comienza a encontrar Olga en su búsqueda por poder ejercer un periodismo objetivo, sano y honesto?

-Olga: La primera falencia que yo encuentro es mi falta de conocimientos, recuerdo mucho que un profesor nos decía que debíamos apreciar mucho el conocimiento: “sumérjanse mucho en los libros y aprendan del ejemplo del otro porque el periodismo es un mar de conocimientos por un centímetro de profundidad”, uno siempre debe superar ese límite del centímetro. Yo decidí rodearme de las personas que más sabían, tuve la fortuna de estar cerca a personas como Luis Carlos Galán, Gloria Pachón, Héctor Rincón. Fue una época maravillosa, aprender de ellos, crecer con ellos y compartir con ellos. Quería aprender de investigación, del periodismo investigativo. El camino es la reportería y la investigación. Ese es mi norte, así que un día llegué al El Tiempo a buscar a Daniel Samper, director de la unidad investigativa del periódico y le dije a la secretaria:

-Estoy buscando a Daniel Samper.

-¿De parte de quién?

-Una estudiante de periodismo que quiere trabajar para él. Así no más.

-Pablo: ¿Cómo llega Olga Behar al tema del palacio de Justicia?

-Olga: Llegué al noticiero 24 Horas para trabajar los años 1984 y 1985 con la idea fundamental de cubrir proceso de paz, estábamos en pleno proceso de paz con el M-19. En la medida en que el proceso se desgastaba mis problemas de seguridad aumentaban, nosotros éramos un grupo de periodistas que le jugábamos a la paz. Entendíamos que éste país tenía que romper su ciclo de violencia, hoy se entiende, en aquel momento eso era una teoría bastante romántica. Queríamos entender a éste país como nadie. En la medida en que el proceso de paz se caía los militares empezaron a adquirir poder y nosotros quedábamos muy expuestos.

-Pablo: ¿Comenzaron a adquirir poder porque el presidente Belisario Betancur no tenía control sobre los estamentos militares?

-Olga: Yo creo que es una manera absolverlo y no estoy de acuerdo con eso, creo que él fue débil pero porque estaba convencido de que ellos estaban haciendo lo correcto. No se opuso porque ideológicamente estaba de acuerdo con ellos. Si se les revela lo matan, o renuncia y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde.

-Pablo: ¿Omisión culposa?

-Olga: ¡Total! Yo no entiendo porque lo absolvieron él mismo asumió la responsabilidad del Palacio el 7 de noviembre del 85 cuando hizo su discurso presidencial a las 7:00 p.m después del desastre. No pasó nada, lo absolvieron como si nada hubiera pasado en la Comisión de Acusaciones. Como si hubiera “Salvado la democracia maestro”. Lamento profundamente que un tipo a quien admiro como Horacio Serpa Uribe haya hecho la ponencia absolutoria para el expresidente Belisario.

-Pablo: ¿Usted considera que si hubo un complot “macabro” de parte de ciertos estamentos del gobierno Betancur que funcionaron a favor del holocausto?

-Olga: Creo que quienes estaban frente al gobierno y las fuerzas militares entendían que ese era el camino, una manera caótica donde las cosas se les salieron de las manos. Lo que sí está clarísimo es que ellos desaparecieron a víctimas, sacaron a personas que estaban dentro del palacio y los interrogaron, torturaron y devolvieron muertos al palacio. Es totalmente explicable su modo de proceder, esa era la típica manera lógica de actuar en ellos desde el Gobierno de Turbay. Las torturas a los guerrilleros capturados en el año 79 y la manera en como aniquilaron a la Unión Patriótica no es diferente a lo que hicieron en el Palacio de Justicia. Todo forma parte de una manera de actuar, un protocolo de “defender la democracia maestro”.

-Pablo: Su seguridad se va disminuyendo cada vez más y más ¿qué pasa el 7 de Noviembre de 1985?

-Olga: Estaba en el lanzamiento de mi primer libro y había una tremenda dificultad con todo el tema de la estigmatización frente a mí, Miguel Vega Uribe (Ministro de Defensa en el gobierno Betancur) había salido a decir que yo era una guerrillera del M-19, estaba en unas condiciones en las que en cualquier momento algo me podía pasar. El presidente de la Comisión de Paz me lo había dicho. Pero uno todavía creía que esto no era así, yo todavía creía que esto era una democracia. ¡Que tonto era uno en la vida! Pedí licencia de una semana para impulsar mi libro y hacer el acompañamiento del lanzamiento hasta el final. Dos días después el M-19 se tomó el Palacio y hasta ahí llego mi licencia. Todo se canceló, llegué al noticiero a hacer llamadas, intentando hablar con los magistrados o con el M-19. ¡Fue terrible! El Palacio de Justicia y la tragedia de Armero fueron las peores experiencias de mi vida.

Después de eso la persecución fue una pesadilla, el 8 de Diciembre de ese mismo año allanaron mi apartamento. Yo estaba en Cali cuando eso pasó, le había prestado el apartamento a una amiga y quedó marcada de por vida gracias a los 40 militares armados que entraron, como si yo fuera Pablo Escobar, buscando seguramente, pruebas para inculparme de algo. Me estaban buscando, me querían agarrar sin órdenes judiciales, violando mis derechos, escondiéndome y ni siquiera había empezado las investigaciones del Palacio. No sabíamos que nos había pasado como país, como sociedad, como democracia. Ese noviembre de 1985 el país entró en la más terrible depresión colectiva, no había ni vencedores ni vencidos ¡Todos estábamos derrotados emocionalmente!

-Pablo: El problema que se había creado para los periodistas era principalmente político ¿Cómo se manejó con el gobierno Betancur el tema para los periodistas amenazados por los estamentos militares?

-Olga: Después del allanamiento a mi apartamento el abogado me preguntó: "Olga ¿Cómo están sus relaciones con el Presidente?" Yo le dije: "Mal pero él no lo sabe". Había una persecución tenaz, los grandes periodistas de éste país como Daniel Samper, Germán Castro, Enrique Santos Calderón pidieron una cita con el Presidente en Palacio. La reunión tuvo lugar el lunes 9 de Diciembre de 1985. Mis papás viajaron a la casa de Nariño para estar en esa misma reunión, 100 periodistas firmaron una carta y mi papá, como si fuera un ministro, le dijo frente a todos en plena reunión: “Vengo aquí a pedirle señor Presidente que se respete el derecho a la información, que se respete el derecho a la libertad de prensa, al ejercicio de los profesionales y quiero saber que va a pasar con ellos y con mi hija". Esa tarde el Presidente de la República frente a mis papás y el resto de periodistas que estaban presentes dijo: “Señores periodistas, señor y señora Behar, como Presidente de la República de Colombia y en nombre de las fuerzas militares quiero pedir disculpas públicas a Olga Behar y a su familia por la lamentable equivocación”. (Refiriéndose al allanamiento de mi apartamento)

-Pablo: ¿Qué pasa cuando el Presidente la cita a Casa de Nariño para hablar directamente con usted?

-Olga: El presidente me llamó y me dijo: "Olga, véngase mañana en el primer vuelo, necesito hablar con usted. Le doy las garantías necesarias para que usted llegue y nada le pase cuando venga a hablar conmigo". Mi abogado viajó a Cali, conseguimos unos escoltas y nos fuimos a la oficina presidencial. Allí, con la frialdad más elegante me dijo: “Olga, aquí no hay garantías, pude interceder por usted en éste momento. No habrá una segunda vez”. Ahí yo dije: apague y vámonos. Miré a mi mamá y a mi abogado, tanto ellos como yo sabíamos lo que estaba pasando en ese momento. Al día siguiente, estaba yo entrando a una brigada del ejército ¡muerta del susto y de la rabia! A recoger las cosas que me habían sacado en el allanamiento, me habían quitado la colección completa de los libros de Gabriel García Márquez, entre otras cosas.

-Pablo: Usted que ha sido una gran investigadora del conflicto armado en Colombia y del holocausto del Palacio de Justicia ¿cree que Pablo Escobar tuvo que ver algo en la toma del palacio?

-Olga: Estoy segura de que no. Los documentos, testigos, la cronología demuestran que no es así. La única persona que en algún momento tuvo contacto directo con Pablo Escobar fue Iván Marino Ospina, durante el proceso de paz, en Octubre de 1983, ocurrió un episodio bastante desagradable entre Iván Marino y unos periodistas, lo que ocasionó una inconformidad terrible de parte del M-19. Hicieron una reunión de Estado Mayor y destituyeron a Iván Marín Ospina. Durante el resto de la negociación del proceso de paz el comandante fue Álvaro Fayad y en Agosto de 1985, meses antes de la toma, a Ospina lo matan en Cali, en esa medida la conexión directa que podría haber entre Pablo Escobar y el M-19 se rompió. Desde el punto de vista militar ellos tuvieron unas condiciones precarias, tan precarias, que los radios de comunicación que utilizaron los guerrilleros durante la toma los habían comprado en San Andresito, si Escobar hubiese financiado de alguna manera la toma no se había comprado un sólo equipo en San Andresito. Lo que más me convence de que Escobar no tuvo nada que ver en eso fue que los expedientes originales que a él le hubiera interesado destruir (extradición de narcotraficantes nacionales a Estados Unidos) no estaban en el Palacio, los expedientes originales de cualquier proceso siempre van a reposar en su respectivo juzgado, por esa razón se ha de compulsar copias. Es infantil pensar que Pablo Escobar iba a mandar a quemar las copias de sus expedientes y no los originales que reposaban en los juzgados o en las oficinas de directivas presidenciales.

-Pablo: ¿Por qué el gobierno quiso y ha querido tapar la verdad de lo que ocurrió en el Palacio de Justicia?

-Olga: Porque en una democracia se van para la cárcel, con una pena de 40 o 50 años por todos los horrores que cometieron ese 6 de Noviembre. Se creó un pacto de silencio entre militares y agentes del Estado donde indicar el paradero de los desaparecidos es reconocer que los mataron, es decir lo que pasó adentro, es confirmar el uso excesivo de fuerza.

-Pablo: Hablando no solamente del tema del palacio de justicia, sino, de todo el panorama social, jurídico y político del país ¿por qué es importante saber la verdad en Colombia?

-Olga: La verdad es el principal objetivo que ha quedado en mi vida profesional, como en mi vida personal, académica e intelectual. La verdad es lo que nos hace entender lo que no se hace y tener la capacidad de no repetirlo, la verdad permite que se haga justicia y permite que quienes cometen delitos paguen, la verdad reconstruye la identidad de las víctimas y es lo mejor que podemos hacer para contribuir a la salud mental de nuestra sociedad.

-Pablo: Usted fue demandada por Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, por injuria y calumnia a raíz de un libro que usted lanzó en el año en el año 2011 “El Clan de los 12 Apóstoles” el cual es la recolección de testimonios del mayor de la policía Juan Carlos Meneses, quien apunta a Santiago Uribe Vélez, como uno de los creadores de grupos paramilitares en Antioquia ¿por qué pasó eso y qué tiene por decir al respecto?

-Olga: Hace un tiempo a los periodistas los callaban de maneras violentas y agresivas, ahora, gente como Santiago Uribe Vélez quieren valerse de la constitución para aplicarnos fórmulas menos lesivas e interponer la propia ley como una camisa de fuerza. Santiago Uribe no ha sabido explicar porque me demandó, estoy esperando a que el caso muera por sí mismo en los próximos 10 meses, cumpliéndose 5 años, para abrir el archivo en la Fiscalía y asumir los recursos jurídicos que tenga a mi favor para actuar al respecto. A mí en éste país no me pueden tocar un pelo, si alguien me hace daño todos sabrán que ha sido gente como él, yo no tengo más enemigos aquí que me imposibiliten pisar tranquilamente un centro comercial de Medellín.

Pablo: Su último libro se llama “A bordo de mí misma”, cuénteme un poco del tema:

-Olga: A bordo de mí misma es una reconstrucción de mi paso por el periodismo en Colombia, una reconstrucción de lo que ha sido el periodismo y la reportería desde los años 60. Una serie de crónicas autobiográficas que terminan siendo un homenaje al periodismo investigativo. Es mi manera de decirle a las nuevas generaciones: Miren, se puede hacer las cosas bien, sin atajos. Siempre por el camino largo y pedregoso, por el camino correcto.

-Pablo: ¿Qué le ha dejado el periodismo después de 40 años de labor?

-Olga: La sensación del deber cumplido.

 

Pablo Navarrete para Exprésese de elbogotazo.com