"No sabía el alcance de mi pasión": Sandra Barrera, gestora cultural y la fundadora del Festival Abrapalabra, evento cultural hecho en Bucaramanga que ha puesto el oficio de la narración en Colombia a nivel iberoamericano nos cuenta acerca de lo duro pero hermoso que es desempeñar la labor cultural en Colombia.

 

Sandra, vamos a comenzar por hablar de ti, como gestora y por supuesto como artista, tu labor en definitiva es de admirar, como la de cualquier otro gestor y artista emprendedor de Colombia, haz tenido maravillosos reconocimientos como Premio a la innovación cultural (Cámara de Comercio de Bucaramanga), Premio a la mejor gestión cultural (Alcaldía de Bucaramanga-IMCT), Premio al mejor evento cultural del año 2012 (Alcaldía de Bucaramanga e IMCT) y personaje cultural del año Vanguardia Liberal 2012 y es un orgullo contar con personas como tú, que desde lejos y pese al desconocimiento que existe por la labor del promotor cultural tu trabajo logre brillar. Es profundamente triste ver que un gran porcentaje de los jóvenes desconozcan la labor del gestor dentro de la dinámica de un país con tanta diversidad.


¿Por qué crees que se da este desconocimiento por la labor del gestor cultural?
Porque es relativamente reciente la gestión cultural como profesión o como oficio. Muchas profesiones pueden ser afines con la gestión cultural y de ellas llegamos muchos gestores (Trabajo social, sociología, comunicación social entre otras). La labor del gestor ha sido vista como el personaje que organiza eventos y ya, como muchos de los eslabones de la cadena productiva de las industrias culturales. Es el rezago del pensamiento de que el artista vive del aplauso y se hace extensivo en la percepción del público y todos los actores involucrados en los procesos culturales a toda profesión relacionada con estos procesos.


¿Por qué es importante la presencia y la labor de los gestores culturales en Colombia?
Confieso abiertamente y sin rodeo alguno que me molesta cuando alguien asocia la profesión del gestor con la del productor. En tus palabras.
El gestor es el mediador más idóneo en los proyectos culturales, ya que en una labor bien ejercida es quien da forma y valor a los mismos. El gestor es el encargado de materializar las ideas, las iniciativas comunitarias, las privadas, las oficiales. Es labor del gestor aportar al fortalecimiento de las políticas públicas que protegen los patrimonios culturales y que facilitan los procesos de creación, circulación, intercambio entre otros. El gestor es al final el responsable de las dinámicas culturales de la comunidad.


¿En qué se diferencia el gestor cultural del productor?
El gestor cultural es el que dispone los medios artísticos, económicos, técnicos, físicos, logísticos y demás para posibilitar el encuentro en condiciones óptimas de la comunidad con los procesos culturales. El productor es un supervisor final de la puesta en marcha o montaje de un producto cultural.

Desafortunadamente muchos jóvenes están creciendo queriendo ser productores, actores, músicos, artistas y realmente eso es fascinante, lo peligroso del caso es ver que gran parte de estos jóvenes se están formando sin tener en su cabeza la responsabilidad como artistas que ellos tienen para hacer que algo en Colombia pueda cambiar, eso es doloroso.


¿Por qué crees que eso está sucediendo?
Porque la mayoría busca este medio para ser reconocido, no para generar cambios sociales. Buena parte de esa imagen desdibujada del arte y la gestión y producción de bienes servicios culturales se le debe a esta sobreoferta de programas concurso de talentos donde todos cantan o actúan para ser famosos. Mucha gente llega a este medio pensando que es fácil. Pareciera un problema de falta de autoestima colectiva.


¿De qué manera las artes construyen paz y cuál es la labor de los jóvenes en este duro proceso de construcción?
Los procesos culturales tienen la gran capacidad de reunir en un mismo contexto a muchos actores sociales (lo público, lo privado, lo comunitario, el arte) para la formación de pensamiento desde la lúdica, la creación y la recreación. Es allí donde muchas brechas desaparecen dando espacio al dialogo, la tolerancia, la convivencia. Todos debemos participar en ellos. Los adultos desde la experiencia y el conocimiento, los jóvenes con el compromiso de su vitalidad e ideas frescas con una visión renovada del mundo, y los más niños con su mirada honesta y desparpajada.

Uno de los grandes logros que has tenido, fue la inauguración de “Abrapalabra”, el cual lograste en conjunto con todo tu equipo del teatro Corfescu, éste evento, es increíblemente maravilloso pues ha puesto la labor de los contadores de historias de Colombia en una dinámica que hoy gracias a abrapalabra se mueve a nivel iberoamericano.


¿De dónde nace la idea de hacer un festival por y para contadores de historias?
Abrapalabra es una iniciativa que nace en el año 1995, posterior a un proceso de formación de público para la cuenteria en Bucaramanga y precedido de dos festivales nacionales de cuenteros. La iniciativa parte de Francisco “Pacho” Centeno Osma Narrador Bumangues y Sandra Barrera acompañados de un grupo de entusiastas profesionales dedicados a temas sociales en la ciudad. Pacho estaba contando desde el 89 y en todos esos años invitamos a muchos narradores de historias a la ciudad consolidando un público de base necesario y ávido de otras propuestas.

 ¿Cuál es la importancia de que jóvenes, adultos y niños se reúnan todos en una fiesta de las artes como “Abrapalabra”?

Son nuestra base, nuestro “para quien”, nuestro objetivo en los procesos de formación de público, nuestro propósito de convivencia y tolerancia, nuestra escuela de escucha.

Lo mágico de un festival es que cambia la mirada de las artes, porque reúne, porque visibiliza, porque le da alas y una pista de trabajo a quienes quieren dedicarse a esto que tú y yo hacemos en un futuro.


¿Cuál es el legado que “abrapalabra” deja a los jóvenes y a Colombia festival tras festival?
La existencia de otros mundos, otras culturas, otras costumbres con un único patrón universal que es la transmisión oral. La sensibilidad, el humanismo de los cinco continentes. Es una gran excursión desde la palabra a todo el planeta.
La pregunta puede parecer sin importancia, pero es bueno que la gente lea con tus propias palabras porque existimos nosotros.


¿Porque decidiste ser gestora cultural?
No lo decidí. La vida decidió por mí. No sabía que sería gestora. Lo hacía intuitivamente pero no sabía el alcance de mi pasión. Hoy no podría hacer nada más. Cada noche tiro la toalla, pero cada mañana finjo que todo es perfecto y la recojo de nuevo.

Y por último… ¿Cuál es el momento que más te ha marcado desde que decidiste asumir esta profesión?

Hace un año cuando mi hija de 19 años falleció de manera inesperada a 6 días de iniciar el festival. Tuve que sepultar a mi hija y dos horas después estar en la oficina cumpliéndole a todos el compromiso que adquirí.