Categoría: La Misiá Eliza

 

Hace poco escuché una conversación entre dos mujeres cansadas de las acciones de sus esposos,  a medida que iban describiendo cada voltereta de estos  toreros me impresionaba cómo una sola persona podía  recibir tanta crueldad y reírse de ello. Al acabar su conversación cargada de rabia y risa se refieren a las acciones de sus machos taurinos como “Aristas Machitos”. Me di cuenta que en  ocasiones decir que a cualquier cosa se le puede llamar arte, es un arma de doble filo y una calle con kilómetros de ventaja que le da vía libre a los abusadores que se autoproclamaron artistas del maltrato. Estos personajes, que tristemente abundan como hongos entre la riqueza de verdaderos artistas  colombianos, crecen y se reproducen sin ningún tipo de traba volviéndose constructores de pesadillas.

Dentro de este grupo de “cuasi artistas” se encuentran los gestores de un movimiento que se ha incrustado en el desarrollo de nuestra sociedad convirtiéndose en una cultura tan arraigada y tan aceptada, incluso por sus propias víctimas como el teatro, la música o la danza, llamada Machismo. No hay peor deshonra para un artista que lo comparen  siquiera con un ápice de destrucción y no hay muestra más clara de complicidad con ésta destrucción que justificarla poniéndole como apodo el de un artista, que debe ser una profesión  descontaminada y alejada del egocéntrico machista.

¿Pero que podíamos esperar? Si en nuestro país aún existen iglesias en las que no dejan entrar a los mancos, ¡En las iglesias que deberían ser los templos de la igualdad! ¿Qué podíamos esperar si los que “Ordeñan” el poder en éste país son homofóbicos, clasistas y hasta racistas? ¿Qué podíamos esperar si hay papás que le pegan a sus hijos ¡machos y varones! por jugar con muñecas  y los alientan a  darse puños con sus amigos? ¿Que podíamos esperar de un país tan detenido en el tiempo? No señor, usted no es un artista, usted  es un nadie, usted es una maraña de rencores contra la vida  pues lo único que pudo crear  es una generación cuyo lenguaje fue y sigue siendo la destrucción no solo de sí mismo, sino de quienes más lo quieren; Si usted es de los que le pega a su hijo por temor a una posible condición homosexual, si usted es de los que golpea a su esposa borracho, fue y será siempre un cobarde.

Lo peor de ésta pelea de toreros salvajes contra la vida es ver como la interpretan, al detalle, en los medios de comunicación en novelas y horarios en que los niños y niñas ven sin ningún tipo de protección educándose con la violencia de género como primer referente en su comunicación con el otro. La tragedia se perpetua cruelmente cuando, en la vida real y en las casas en que los niños presencian estos shows televisivos de guerra surrealista, las mujeres que viven en éstos remansos de la intranquilidad, probablemente hayan  sido asesinadas moralmente una y mil veces  por sus esposos  de quienes se van volviendo raudas y presumidas cómplices  de su propio dolor con el cual van dejando con el pasar de su silencio huellas de indignación e ignorancia inocente.

Estimadas señoras, si su esposo o incluso su hijo la han golpeado en el alma, en el rostro o en lo más profundo de su corazón no siga esperando de ésta máquina del desastre una obra  de arte dedicada a usted pues el ego y la ignorancia no lo dejan volverse un artista, no lo van a dejar apreciar la vida. Siempre he dicho que el arte requiere de devoción por el otro, y el machismo es violencia y la violencia es egoísmo y el egoísmo te hace un cero a la izquierda junto a la persona que te quiere; El pobre “machito” siempre va a estar tan enamorado de su hombría que no se da cuenta de nada, ni siquiera que “su mujer” dejo de vivir su propia vida para empezar a vivir la de él, como si fuera una actriz. ¡Qué grandes artistas que son esas mujeres! Aguantar tanto por amor en una época de profunda pobreza emocional, el arte se define en cada persona según lo que a ella la haga feliz, no importa que sea, solo puedo decir que no sean felices sufriendo por quien no las quiere, no vale la pena, por favor arriésguense a ser grandes artistas con su vida amándose a ustedes.

En sus manos está que algo empiece a cambiar. Por último, les ruego, les imploro y les suplico con la mano en el corazón que dejen a su novio o a su marido si éste se las da de torero con usted, no apoye el salvajismo, vuélvase artista.

MISIÁ ELIZA

 

Pablo Manuel Navarrete